¿Sale de compras aunque no necesite nada? ¿Va por unos zapatos y termina comprando de todo, menos lo que quería? ¿Siempre repite “esta será la última compra fuera del presupuesto”?
Si alguna de las respuestas es afirmativa,
debe tener mucho cuidado, pues ya podría estar en camino a ser un
comprador compulsivo, una adicción que no solo afectará su salud emocional, sino que le traerá problemas financieros.
Para el psicólogo Manuel Saravia, director del Instituto Guestalt de Lima, las compras compulsivas se generan por sentimientos de soledad, ansiedad o envidia.
